Amaia: una historia de superación, vocación y compromiso en Grupo SIFU
Desde 2015, Amaia forma parte del equipo del Centro Especial de Empleo Grupo SIFU, un lugar que, en sus propias palabras, ha sido mucho más que un entorno laboral: ha sido un espacio de crecimiento, comprensión y verdadera inclusión.
Diagnosticada con una discapacidad física desde los 10 años, Amaia nunca ha permitido que esa condición definiera sus límites. Gracias al apoyo incondicional de su familia, amigos y entorno más cercano, creció sintiéndose igual que los demás. Y aunque siempre fue consciente de sus limitaciones, jamás dejó de intentar lo que se proponía: desde saltar el potro en el colegio hasta jugar al fútbol o baloncesto. “Siempre he visto mi discapacidad como una oportunidad para superarme”, afirma con convicción.
Una trayectoria marcada por la empatía y la vocación
Antes de incorporarse a Grupo SIFU, Amaia trabajó como comercial en la venta de seguros a puerta fría. A lo largo de su trayectoria profesional —al igual que en su etapa académica— nunca se ha sentido discriminada. Por el contrario, destaca haber contado siempre con compañeros excepcionales que la han acompañado con respeto, cercanía y naturalidad.
Su gran oportunidad llegó en 2015, cuando se topó con una oferta de empleo para el puesto de Técnica de la Unidad de Apoyo en Grupo SIFU. Aunque entonces aún no conocía qué era un Centro Especial de Empleo, la propuesta encajaba plenamente con su formación como trabajadora social y con su vocación de ayudar a los demás, especialmente a personas con diversidad funcional.
Pocas semanas después de la entrevista, fue seleccionada. Desde entonces han pasado ya más de diez años y Amaia continúa desempeñando su labor con la misma ilusión y compromiso del primer día.
Mucho más que un empleo
A lo largo de su trayectoria en Grupo SIFU, Amaia ha atravesado tanto momentos positivos como etapas más complejas. No obstante, destaca que en este entorno laboral ha encontrado algo que no siempre es fácil de hallar: comprensión, empatía y un equipo humano presente en los momentos clave. Desde sus compañeras hasta sus coordinadoras y responsables, todos han contribuido a que se sienta “como en casa”.
“Sé que si me ocurre algo, me van a entender al cien por cien. Aquí me siento escuchada y apoyada, y eso no tiene precio”, explica. Además, subraya que esta experiencia le ha permitido crecer no solo a nivel profesional, sino también personal.
Una visión transformadora de la inclusión
Para Amaia, Grupo SIFU no es solo una empresa, sino un ejemplo de cómo un entorno laboral puede generar un impacto real en la vida de las personas con discapacidad. “Ojalá llegue el día en que todas las personas con diversidad funcional puedan sentirse como yo me he sentido aquí: valoradas, respetadas y acompañadas”.
Con una visión de la vida marcada por la superación, la empatía y el compromiso social, Amaia es un reflejo de lo que significa trabajar desde el corazón. Y aunque reconoce que el camino no siempre ha sido fácil, tiene claro que quiere seguir formando parte, durante muchos años más, de este lugar que ha transformado su vida.
