Mar Cortés (Conacee): “Desconectar no significa desaparecer, sino cambiar el ritmo y el foco”

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La gerente de Conacee recibe el verano con el objetivo de centrarse en su familia y disfrutar del descanso con buenas comidas y veladas con amigos

Imagen de unas vacaciones especiales de Mar Cortés

Mar Cortés es gerente de Conacee desde hace tres años, donde trabaja por la defensa de los derechos y la plena inclusión de las personas con discapacidad. Su vinculación con este ámbito, sin embargo, viene de mucho antes, ya que forma parte de su propia historia personal, una circunstancia que ha reforzado su compromiso y su forma de entender el liderazgo: desde la empatía, la escucha y el propósito. Licenciada en Derecho por ICADE y PDD por IESE, ha desarrollado su carrera profesional en diversas entidades financieras, habiendo ejercido como Secretaria del Consejo de Administración en alguna de estas entidades y como Consejera en otras. Ha colaborado con diversas ONG desde joven y es una persona muy vinculada al mundo de la discapacidad con anterioridad a su puesto en Conacee.

Este verano lo afronta con el objetivo de centrarse en su familia y disfrutar del descanso con buenas comidas y veladas con amigos, pero sin olvidarse de las responsabilidades que le obliga a asumir su puesto de trabajo.

¿Dónde está hecha la foto que nos compartes y qué recuerdo especial te trae?

La fotografía está tomada en una pequeña cala del Mediterráneo, durante una cena de chicas con amigas y nuestras hijas. Fue una de esas salidas solo de chicas que, en medio del verano, se convierten en un recuerdo imborrable. He elegido esta imagen porque refleja muy bien lo que significan las vacaciones para mí: el descanso, el mar —que siempre me transmite serenidad— y la posibilidad de disfrutar de momentos que durante el resto del año son difíciles de encontrar.

Recuerdo especialmente la belleza del lugar, la luz al caer la tarde y la conversación sin prisas. Son instantes sencillos, pero llenos de valor, que me recuerdan la importancia de dedicar tiempo a las personas que queremos y de disfrutar de la belleza de las pequeñas cosas.

¿Cómo llega a estas vacaciones? ¿Cuál ha sido el principal desafío profesional de los últimos meses?

Llego a estas vacaciones con la satisfacción de haber afrontado un año intenso y muy exigente. En los últimos meses, uno de los principales retos ha sido trabajar para que el desarrollo de la normativa en materia de empleo y discapacidad contribuya a generar más oportunidades para todas las personas con discapacidad, conciliando sensibilidades e intereses diversos.

Ha sido un proceso que ha requerido muchas horas de diálogo, reuniones con representantes institucionales y un importante esfuerzo de interlocución para trasladar una idea muy sencilla: lo verdaderamente importante es generar oportunidades de empleo de calidad para las personas con discapacidad, con independencia del modelo de iniciativa. Creo firmemente en el diálogo y en la búsqueda de consensos, y ese ha sido el eje de nuestro trabajo durante estos meses. Ahora toca recargar energías para seguir defendiendo un sector que desempeña un papel esencial en la inclusión laboral y social.

¿Qué significa para ti desconectar?

Desconectar no significa desaparecer ni desentenderse de las responsabilidades. Para mí significa cambiar de ritmo y de foco. Es poder dedicar tiempo a leer sin un objetivo profesional, hacer deporte, disfrutar de buenas comidas y largas veladas con amigos, caminar sin prisa y dejar que las ideas se ordenen por sí solas.

Muchas veces creemos que el liderazgo consiste en estar permanentemente disponibles, y con los años he aprendido que también exige saber parar. Cuando una directiva descansa de verdad, vuelve con más claridad para decidir, más paciencia para escuchar y más energía para cuidar a los equipos. El descanso no es un premio; es una condición para sostener un liderazgo equilibrado y duradero.

¿Eres de las que consigue olvidarse del trabajo en vacaciones o siempre queda un ojo puesto en el móvil?

Tengo la suerte de desconectar con bastante facilidad. Cuando llegan las vacaciones consigo centrarme en mi familia y disfrutar del descanso. Eso no significa que desaparezca por completo del trabajo: procuro mirar el móvil una vez al día por si surge algún asunto realmente importante que requiera mi atención.

Creo que encontrar ese equilibrio es positivo. Confío plenamente en el equipo con el que trabajo y sé que la mayoría de las cuestiones pueden esperar. Al final, descansar también es una responsabilidad, porque volver con energía y la mente despejada nos permite tomar mejores decisiones.

¿Cuál es el mayor lujo que te permites durante las vacaciones?

Mi mayor lujo es no mirar el reloj. Parece una respuesta sencilla, pero para quienes trabajamos con agendas muy estructuradas es un auténtico privilegio. Poder alargar un desayuno, terminar un libro de una sentada o improvisar un plan familiar sin calcular tiempos es una sensación de libertad difícil de encontrar el resto del año.

También me permito dormir más y recuperar actividades que durante el curso quedan relegadas: caminar, leer y conversar con calma. Y, por supuesto, viajar. Descubrir un lugar nuevo, diferente y desconocido es uno de mis mayores placeres. Salir de la rutina, conocer otras culturas y dejarse sorprender por paisajes y formas de vida distintas es una manera magnífica de volver con la mente abierta y renovada.

¿Qué libro, serie, pódcast o canción te acompañará este verano?

Este verano quiero dedicar tiempo a una lectura muy especial: los discursos que el Papa ha pronunciado durante su viaje a España. Me interesa releerlos con calma y profundizar en sus reflexiones sobre la dignidad de la persona, el compromiso social y los valores que inspiran una sociedad más humana e inclusiva.

En cuanto a la música, en verano siempre me acompañan canciones alegres, de esas que invitan a bailar, compartir y disfrutar del momento.

Completa la frase: “Cuando vuelvo de vacaciones siempre regreso con más…”

Energía y optimismo.

Las vacaciones son el mejor momento para recuperar fuerzas, disfrutar de las personas que quiero y tomar distancia del día a día. Esa pausa permite volver con la mente más despejada, afrontar los retos con una actitud más positiva y transmitir esa energía al equipo.

He comprobado que el optimismo también se cultiva cuando somos capaces de parar, disfrutar y cambiar de perspectiva. Regresar con ilusión renovada ayuda a afrontar los desafíos con mayor serenidad, a encontrar soluciones donde antes solo veíamos problemas y a seguir liderando desde la confianza, la escucha y el compromiso.

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